Lo tienen todo, pero no entienden nada. Latidos downtempo por la noche. Diagonal rasgada. La brisa acaricia fríamente sus mejillas, no le gusta la soledad acompañada. Unos metros más allá, otro disfruta de su soltería. Agresividad, descontrol, dudas y temores. Me habla de prever el imprevisto, y supongo que tiene razón. Lo llevamos debajo de la piel. Lúcidos, pero perdidos. Desencantados, libres.