Estos días hemos estado andando como dos viejos. Sin rumbo, sin sentido, sin prisa, pero siempre con garbo. Andando, parando, mirando, charlando sin tregua. Hoy, incluso, en una espectacular y crepuscular metáfora de este, nuestro encuentro/despedida de año, sin darnos cuenta hemos ido directos a chusmear obras y hemos estado analizando el esponjamiento brutal a que han sometido al casco antiguo de nuestra ciudad.