
Os acordáis de aquel día en aquel bar, el Conde de Barajas, al lado de la plaza Mayor?
Manjares mil, barrigas llenas, pitis sin pausa y copazos de pacharan y whiskey. Escuchando al jefe cantar Mediterráneo con una voz hasta esa noche desconocida. Viendo bailar a la jefa al más puro estilo Abba. Y estaba la otra, la amiga de los viajes a países exóticos y que iba de cacería de freaks para programas todavía más freaks. Con un pianista digno de Parada y con nuestro compa el guionista riéndose todo el rato por lo bajini mientras empinaba el codo con unos whiskeys generosos (y no precisamente de hielo) y que se derretía pensando en el de Protools.
Luego la locura bajo la lluvia y en el parquing. Edurne y yo doblados de la risa ante el ataque de histeria olfativofóbico del jefazo, que intentaba apaciguarlo bufanda contra boca mediante, mientras la otra tardaba una eternidad para conseguir un recibo.
Para acabar la noche cantando en un karaoke lleno de solitarios cantantes frustrados y de algunos especimenes un poco más profesionales (H.N.M.P.L ., dos son los de las fotos de arriba) mientras yo iba derramando uno tras otro, cada vaso que tenia cerca.
Era domingo. Qué noche aquella!