
Alma desgarrada, grito silencioso.
La vida errante y distante es su sino.
Del todo a la nada en una bocanada.
Como la de esos cigarritos que le alegran las tardes.
Y las mañanas. Ahí es nada.
La muerte a veces da vida. Eso cree.
Pero poco sabe. No intuye el porvenir
que le está deparando el devenir.
Alma agitada, grito sordo.
La vida maleante y vacía es su sino.
Deprisa, deprisa.
Que algo le llega... pero nada.
Y encima alguien se parte de la risa.